Cuando crees en tus alas

Es en muchas clases donde ocurre algo, que la mayoría de las veces, pasa desapercibido. 
Un niño levanta la mano con seguridad para responder una pregunta. Otro, en cambio, baja la mirada y evita cruzarse con los ojos del profesor. Sabe la respuesta, o al menos cree saberla, pero prefiere no intentarlo. Tiene miedo a equivocarse, a que los demás se rían, a no hacerlo bien.
Porque cuando un niño confía en sí mismo, sus alas empiezan a abrirse.


En ese pequeño gesto se esconde algo mucho más importante que una simple duda académica. Se esconde la confianza.


La confianza, me atrevería a decir, que es uno de los pilares sobre los que se construye el aprendizaje. Cuando un niño confía en sí mismo, se atreve a participar, a probar, a equivocarse y a volver a intentarlo. Pero cuando esta confianza falta, incluso las tareas más sencillas que se dan en clase pueden convertirse en un obstáculo y en un reto muy difícil de superar.


Muchos niños empiezan su etapa escolar con muchísima curiosidad y ganas de aprender. Preguntan, opinan, se equivocan sin miedo y lo vuelven a intentar. Sin embargo, considero que con el paso del tiempo algunos comienzan a construir una especie de idea de sí mismos que les limita y les hace sentirse un poco inferiores a los demás: se repiten así mismos “no soy bueno en esto”, “no se me da bien estudiar”, “siempre lo hago mal”.
A veces estas ideas nacen de pequeñas experiencias acumuladas, ya sea un error que se repite, una comparación que se hace con otros compañeros, una palabra dicha sin mala intención pero que deja marca y dar lugar a estas inseguridades.

De esta forma, poco a poco, algunos niños empiezan a dudar de sus propias capacidades.


Por eso, el papel de los adultos es fundamental. Las familias y los docentes no solo acompañan el aprendizaje de contenidos, sino también en la construcción de la imagen que los niños tienen de sí mismos. Una palabra de ánimo, una mirada de confianza o un simple “sé que puedes hacerlo” puede marcar una gran diferencia.


Porque la confianza no aparece de un día para otro si no qué, se construye a través de pequeñas experiencias en las que el niño siente que es capaz, que su esfuerzo tiene valor y que equivocarse no significa fracasar, sino aprender.


Cuando un niño siente que alguien cree en él, algo en él cambia, se atreve un poco más, participa un poco más e intenta resolver problemas que antes habría evitado y que veía como un gran reto al que supondría algo super complicado hacer frente. Es en esos pequeños intentos donde comienza a suceder algo importante.


Poco a poco, casi sin darse cuenta, empieza a descubrir que sí puede. Gana confianza en sí mismo y se demuestra que es capaz de hacer todo aquello que antes dudaba que podría hacer. Y en ese momento, algo dentro de él empieza a crecer.


Porque la confianza es, en realidad, una de esas alas invisibles que se forman durante la infancia. Al principio son frágiles, necesitan apoyo y cuidado. Pero cuando se fortalecen, permiten a los niños avanzar con seguridad, afrontar nuevos retos y creer en sus propias posibilidades.
Quizá por eso educar no consiste solo en enseñar contenidos, sino también en ayudar a que cada niño descubra que tiene dentro de sí todo lo necesario para volar.



Adobe. (2026). Niño con alas en un aula de estilo clásico al atardecer [Imagen generada por inteligencia artificial con Adobe Firefly]. https://firefly.adobe.com


 

Comentarios

  1. Ha sido un mensaje muy bonito y que realmente se encuentre muy presente en los colegios. Me ha encantado leer tu entrada y cómo me ha hecho darme cuenta de es darán problemática que esta hoy en día enfrente de nosotros y nadie sabe como tratarla. 🫶🏻

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares